Vivir lo más al margen posible y que el mundo se caiga a pedazos. Eso escribí hace unos cuantos días y quiero extenderme acerca del tema. Muchas veces plasmar una idea por escrito me ayuda a aclarar la mente y consolidar esos pensamientos latentes en mi cabeza.
Si el mundo no cambia es porque las personas no quieren cambiar. Compran el pescado podrido que les venden las naciones, religiones e instituciones en general. El ser humano está perdido en el universo y no es capaz de afrontarlo. Elige tener sentido de pertenencia por alguna o varias de las entidades que nombré para así creer que es parte de algo. Se pone la camiseta y entrega su vida a un sistema que lo esclaviza con palabras dulces y promesas vanas.
Es muy cierto que muchas movilizaciones y protestas a lo largo de la historia han derivado en grandes cambios que contribuyeron al bienestar de muchos. Pero la realidad es que, llamale feudalismo, esclavismo, capitalismo, comunismo, socialismo o cualquier otro sistema habido o por haber, siempre se ha respondido al interés de unos pocos. Se ha matado, humillado, torturado y demás en nombre de la patria y de la religión. El ser humano actúa en masas. Eso se busca. Ganado que no piense y le tema al lobo, peones que den la vida por el rey y la reina. Cualquier tipo de institución funciona como mecanismo de control. Francamente, y lo digo por si no resulta una obviedad en mis palabras, perdí hace mucho tiempo la fe en la política y en cualquier tipo de institución.
Sin embargo, no me considero un estúpido idealista. Vivir completamente al margen no es factible y aquel que crea que no contribuye, aún sin quererlo, a que la rueda siga girando es un incompetente incapaz de ver mas allá de su fanatismo. Y tengo en claro que, si bien no es partidista, estoy haciendo política con estas palabras desde el momento en el que sean publicadas en un tiempo.
El punto clave se encuentra en que el cambio no se genera mediante eventos públicos respaldados por organismos o partidos políticos que llevan a cabo distintas políticas, sino que empieza en uno. En su forma de vivir, en su forma de tratar al otro, en el mensaje que dejamos con todas y cada una de nuestras palabras y acciones. No se suele ser consciente de lo que una persona, actitud, gesto o palabra puede llegar a causar¿ para que meterme en política y agrandar a los gigantes?¿ Por que lavar la mano que me golpea? "Si quieres cambio, pués camina distinto" ( Gracias René). Vivir y dejar vivir, hacer el bien pero no por eso abandonarse a uno mismo. El filántropo es el que pierde.
Pienso que la libertad y la felicidad son prácticamente la misma cosa, y yo, sin mas vueltas, simplemente salgo a buscarlas. Leo, escribo, pasó tiempo solo, viajo, escuchó a todo aquel que tenga una visión crítica acerca de cualquier cosa, digo lo que pienso y vivo conforme a ello, pido disculpas y quiero aprender. Hago un intento de vivir al margen y desembarazarme de tanta mierda. Que se queden con sus instituciones aquellos que quieran hacerlo. El que no quiera abrir los ojos que se arregle. Por mi, que el mundo se caiga a pedazos.
Volviendo al presente físico, seguimos en Cafayate. A la mañana salimos a vender y no quedó nada. Un día súper productivo. Ya es el segundo día que comemos sin poner un peso y nuestro único gasto es la estadía en el hostel que equivale a cien pesos cada uno. Mañana seguramente vamos a las cascadas con un chabón de Santa Fé que conocimos hace un par de días.
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