28/6/16

10/02/16 Lago Puelo/ Chubut

  Mientras venia para acá, me encontré en el colectivo con un hombre que, calculo, rondaba los cincuenta. Hace un año atrás se separo de la mujer con la que compartió mas de veinticinco años y desde entonces se largó a viajar. Me aseguraba haber sufrido mucho y que ahora quería dedicarse tiempo a sí mismo. Vivió los últimos seis meses en Comodoro trabajando en una estación de servicio, trabajo que le consiguió su hermano con quien vivía hasta que, molesto por una broma pesada que le hizo su sobrino, se marcho sin decir palabra. También se quejaba de sus dos hijos- de dieciocho y veintidós-  que no le hablaban para preguntarle como estaba o por el simple hecho de tener contacto, a pesar de él argumentar que antes mantenían una buena relación y que todos los meses les manda plata.
  Percibí en este hombre muchísima tristeza. Desde mi punto de vista es un error viajar para escapar de los problemas. El amor y las relaciones cumplen una función mas que importante en la vida de todos nosotros. Existen tanto padres que aman a sus hijos pero ejercen ese amor de forma errónea como hijos crueles que en su impotencia no son capaces de ver mas allá de ellos mismos. Por ende, debido a mi falta de conocimiento de causa y haber visto solo un lado de la moneda, no me considero apto para opinar acerca de esta situación en particular. Viajar es una forma de romper con las reglas de la rutina y el modo de vida impuesto por el sistema; una batalla espiritual para encontrarte en medio de esta masa impersonal y alienada, y no una manera de olvidar tus problemas pues estos te van a seguir a donde quiera que vayas.
  Hoy Hakuna-Matata- estandarte de mi filosofía de vida-  tiene mas sentido que nunca porque lo estoy practicando con mayor fluidez. No me preocupo, no me angustio, porque aquellos problemas que la sociedad afirma solo existen en nuestra mente lavada reiteradas veces, día tras día, año tras año. Una vez cubiertas las necesidades básicas- alimento, agua, salud, hogar, ocio y amor- el camino te abre todas las puertas para ir a buscar la libertad/ felicidad que tu alma anhela, que es un placer moderado que el hombre necesita para estar pleno. Como repetí una y mil veces, esto se logra filosofando, contemplando y llevando a cabo una filosofía práctica.
  Volviendo al presente físico, vinimos a pasar el día a Lago Puelo y a la noche nos volvemos al Bolsón por una cuestión de conveniencia respecto de los precios de los campings. En este momento escribo desde la orilla del lago. Aunque hay demasiada gente para mi gusto, las montañas que se esconden detrás del lago de verde intenso inspiran.
 
 

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