3/8/16

16/02/16 Villa La Angostura, Neuquen

   Una vez mi temerario y atérmico amigo se metió a nadar en el Lago Epuyén- Chubut- con un viento que nos volaba, dimos la vuelta para volver a tomar el colectivo que nos alcanzaría nuevamente al Bolsón y, por espacio de quince o veinte minutos, nos perdimos en la montaña. Fue solo un susto que sirvió para recordarme que a la madre de todas las madres- la naturaleza- hay que respetarla ademas de profesarle admiración.
    El Bolsón me encandiló y me prometo volver en algún momento. Al parecer el sentimiento es reciproco ya que el pueblito artesanal no nos quería dejar ir: nueve horas haciendo dedo en vano para finalmente terminar tomando un micro a Bariloche. Sin duda alguna dejó en mi huella y bellos recuerdos, pero el camino y los tiempos indicaban que había que seguir.
  Al llegar a Bariloche ya estaba oscuro y los campings excedían nuestro presupuesto, lo que nos llevó a conocer la gran diferencia entre dormir a la intemperie en la provincia de Buenos Aires y en el sur. Descansamos poco y mal, y a la mañana siguiente caminamos hasta la ruta cuarenta con la intención de romper la mala racha con el dedo y que alguien nos levante. Nuevamente nos esforzamos por nada, pero esta vez, aprendiendo de la experiencia, no quisimos llegar de noche y nos tomamos un micro.
  Aproximadamente a las dos de la tarde nos despertamos sobresaltados cuando el chofer nos gritó que había que bajar. Debido al cansancio los dos habíamos parpadeado larguísimo y cuando abrimos los ojos estábamos solos en el colectivo. Agarramos las mochilas y como ya nos habían advertido que esta ciudad también es cara y recomendaron un camping/hostel llamado "El Clandestino", mas económico, comenzamos a buscar carteles pegados de dicho lugar ya que para informes turísticos ese camping no existía, o, en realidad, al ser el camping particular no deben tener ningún acuerdo que los beneficie y, por tanto, no nos iban a conceder esa información. Una vez que encontramos el cartel llamamos y acá me encuentro en este momento. El lugar es una casa en la que te permiten acampar en el patio con acceso a la cocina, el living, la electricidad y el baño. Encontramos a una pareja de nuestra edad con la que nos habíamos cruzado en Bahía Blanca y charlamos un rato con mate de por medio.
  Una nota a tener en cuenta para futuros viajes es que en la ruta no suelen levantar mucho a dos o mas hombres y si a las parejas o a viajeros solitarios. Hoy dormimos acá y mañana vamos a pasar el día al Lago Correntoso para volver al Clandestino y pasado mañana ya levantar campamento para conocer mas lagos.

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