Cuarto día de viaje. Después de dormir la segunda noche en lo de mi mama, a la mañana salimos para lo de los tíos de Male. Conocimos la reserva natural de Palermo, nos llevaron a almorzar a McDonald, visitamos el Centro Cultural Kirschner y pasamos frente a la Casa Rosada, El Cabildo y el Obelisco para finalmente ir a la casa a comer, bañarnos y descansar. Caminamos muchísimo y quedamos cansados.
Hoy a las seis estábamos arriba y para las ocho estábamos en Retiro en donde nos encontramos otra vez con mi mama que vino a despedirnos. La impresión que me queda de Buenos Aires es la de siempre,- una ciudad gris, impersonal, triste, con sus gigantes de cemento y hormigón que absorben la vida de las personas; mucha gente, mucho ruido, muchas luces, mucho tiempo perdido- salvo por una excepción: es apasionante la cantidad de cultura e historia que abunda por todos lados. Por mas odio que tenga, me obligo a volver ya que no puedo permitirme no conocer determinados lugares y aprender muchísimas cosas.
A las nueve treinta el tren comenzó a rodar y nuestros corazones a latir mas fuerte debido a la emoción. Ya pasaron diez horas de viaje y todavía nos quedan otras dieciséis aproximadamente. Acá arriba la comida y la bebida son bastante caras, me alegro de que mi mama y la tía nos hayan preparado una vianda que esta fenomenal. Cuando me acerqué al comedor con la intención de que me vendieran agua caliente me dijeron que no vendían, que tenia que ir a uno de los surtidores. Al encontrar uno de estos cargué el termo pero resultó que el agua estaba tibia. Se ve que mucha gente se provee y no esperan el tiempo suficiente para que recargue. Después de un rato volví a intentar y finalmente pudimos tomar mate. En estas diez horas también almorzamos, jugamos a las cartas, leí, dormimos, hicimos crucigramas y aprovechamos el Internet que Male tiene para conversar con familia y amigos. En un rato vamos a cenar, después voy a leer un poco y a intentar que la noche se nos pase rápido para así mañana a las once o doce de la mañana llegar a San Miguel.
Hay una cosa, quizá la mas importante, que todavía tengo para dejar por escrito acerca de este comienzo de viaje.. Hace un par de días escribí que nos vino a visitar Agustina- la hija del que era el mejor amigo de mi papa( ahora están distanciados hace algunos años) que conozco desde que soy un bebe y la siento como a una hermana- y charlamos un montón sobre viajar y la vida en general. Ella nos contó que estaba cansada de su laburo como mesera y que en Junio o Julio quería ir a probar suerte a Córdoba para establecerse ahí, uno de sus lugares de ensueño. Me encantó esta noticia y obviamente la incentivé y y le deseé la mejor de las suertes al tiempo que le citaba al grande de Thoreau y la instaba a curtir ese espíritu aventurero que tenemos todos los hombres el cual se nutre de nuevas experiencias. Parece ser que el corazón valiente que le late en el pecho se despabiló aun mas al ver la emoción que teníamos Male y yo por la aventura que nos espera y ayer recibí un mensaje suyo que dice, y cito: "Hola hermano! Les deseo el mejor viaje y espero que los una mas como pareja y compañeros! Quería comentarte que ayer, después de la charla con ustedes, el bocho se me dió vuelta. Ayer me saqué el pasaje, el domingo salgo para Córdoba! Hoy voy a renunciar a mi trabajo."
Este mensaje me alegró muchísimo. Cada vez somos mas los que elegimos probar esta vida.
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