Viajar es volver. Estoy en casa devuelta después de una aventura que comprendió las provincias de Río Negro, Neuquén y muy poquito de Chubut. Thoreau recomienda levantarse antes del alba, salir en busca de aventuras y, al anochecer, volver a descansar al hogar. Es necesario tener un lugar en el mundo en donde puedas recargar energías para después de un tiempo volver a salir. La considero una de las condiciones fundamentales que ha de tener el sabio para poder filosofar.
Fue tanto conmovedor como reconfortante sentir la calidez de mis pocos seres queridos y de la ciudad que me vió crecer. Hay un paralelismo entre el camino del filósofo que describe Platón y el viaje que realicé. Salí de la caverna y contemplé el Sol, para ahora volver y asegurar por conocimiento de causa que se puede vivir de otra manera, que lo que vemos no es todo lo que hay. Volví mas sabio pero aún siendo un ignorante al que mucho le falta por recorrer. Naturalmente ahora la templanza reina en mí. Volví al sagrado hogar y no sufro de necesidad alguna en este momento, pero se que voy a volver a salir para continuar con el camino introspectivo del conocimiento. En pocas palabras: vengo con mas certezas pero todavía quedan miles de interrogantes.
Estudiar filosofía va a limar asperezas y me enseñará a enseñar. Vivir con mayor simpleza me hará crecer espiritualmente. Hakuna- Matata cumplirá el rol de relajarme- no hay tanto por qué preocuparse- y ayudarme a no vivir apurado. El hecho de haber sufrido lo que H.D Thoreau denomina "pobreza voluntaria" me permite saber apreciar. El grado de libertad absoluto es utópico porque, como sabiamente dijo Hegel, somos en relación a lo que no somos: Soy hijo por tener una madre, pienso y actuó conforme al lugar y contexto histórico en el que me tocó vivir. Sin embargo esto no debe tomarse como una excusa para no emprender la búsqueda de la libertad, no. Hemos de romper con lo impuesto y hallar el grado de libertad que nuestra alma requiera. No es aceptable el comportamiento de aquel que no es crítico o elije vivir en la ignorancia ya que acciona contrariamente a las aspiraciones de su espíritu. Tenemos que respetar nuestro lado salvaje- somos animales-, pero hay que aprender a dominarlo, de la misma forma en que deberíamos respetar nuestro lado pensante y espiritual.
Fue Marx quien con mucho acierto aseguró que la filosofía carece de sentido si no se la lleva al plano práctico. Obtenemos algunas cosas por azar y otras por nuestra propia obra. De estas ultimas hay que ocuparnos
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