El mar te golpea con sus olas haciéndote retroceder y solo de vez en cuando te permite creerte fuerte durante un lapso corto de tiempo para después volver a demostrar quien es el local y el que manda. También puedo decirte que ademas de poderoso es inigualablemente bello y misterioso.
El siempre estuvo allí, haciendo acto de presencia, observando como las distintas épocas iban dejando nuevos capítulos en el libro del mundo, como nos matábamos unos a otros y destruíamos la belleza natural que estaba instaurada hasta que el primero de nosotros puso un pie en este lugar. Es un testigo mudo, pero no pasivo. Con sus mandíbulas saladas de dientes asfixiantes se trago barcos, aviones y vidas al mas mínimo descuido.
De todas formas, no sabemos nada sobre el mar. En realidad, no sabemos nada de nada. Simplemente algunas cosas escapan a la razón. El conocimiento absoluto es tan utópico como la libertad dentro de la sociedad contemporánea. El hombre, en su necedad, no puede o no quiere aceptar que hay preguntas que jamas serán contestadas, que el idealismo de que somos la gran raza que todo lo puede es un cruel mentira. Nos encerramos en sociedades, sistemas y reglas que son un juego de mesa al que le ponemos tanto ímpetu que lo terminamos por creer la única realidad existente en la que somos los reyes y señores de todo aquello que nos rodea, negándonos la cruda realidad de que ocupamos el lugar de un peón en un tablero de ajedrez y no tenemos idea de quienes son el rey y la reina. Optamos por una mentira bañada en el almíbar antes que aceptar la triste verdad.
Hoy en día, los que preferimos llorar con la verdad y no sonreír con la mentira, tenemos que alejarnos de esta realidad implantada que nos quieren vender refugiándonos en nuestra mente y nuestro corazón mientras intentamos transmitir lo que pensamos y sentimos solo a quien nos quiera escuchar y entender de verdad. Y observando maravillas como el mar, las estrellas, el cielo o aquellos recónditos lugares de la tierra que no fueron desterrados de su esencia como le pasa a la mayor parte de lo que conocemos buscamos matar a ese ser falso que nos imponen.
No cabe la menor duda de que al mundo hay que cambiarlo y que el primer paso lo tiene que dar cada uno de nosotros individualmente para luego entrar en la cuenta de que no es el único que piensa así y que, como dicen, finalmente los locos terminaron por ser los mas inteligentes.
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